¿Cómo generar una verdadera cultura de ciberseguridad en tu empresa?
Aprende a crear una cultura de ciberseguridad, hemos creado esta guía para que tus colaboradores sean los guardianes de tu empresa.
(Última actualización marzo 2026)
La ciberseguridad ha tomado una importante relevancia para las empresas a nivel mundial, se estima que los daños por delitos cibernéticos alcanzarán más de $8 billones para 2025, según datos del Foro Económico Mundial.
Si bien es cierto que nadie está exento de ser víctima de un ataque por parte de los ciberdelincuentes, sí se puede disminuir el porcentaje de riesgo, siendo proactivo más que reactivo ante una situación de este tipo.
El tema de ciberseguridad debe ser entendido como un proceso sin fin, debido a la evolución constante de las amenazas que se desarrollan en todo el mundo. Los ataques cada vez son más sofisticados, pues los delincuentes de la red buscan obtener ganancias por medio de estafas a las empresas.
Índice
1. ¿Cuáles son esas amenazas cibernéticas?
2. Pero, ¿qué información se roba durante estos ataques?
3. Nuevas fronteras del riesgo en 2026
4. ¿Cómo mantenerlo bajo control con C3ntro Telecom?
Son aquellos programas informáticos que se desarrollan de una manera específica para infiltrarse en un dispositivo y dañarlos sin que el usuario se dé cuenta. Comúnmente, la mayoría de estas amenazas se dan por medio de correos electrónicos; estos ataques son cada vez más frecuentemente dirigidos hacia los dispositivos IoT.
Existen miles de técnicas para desviar a los internautas hacia páginas web maliciosas, los problemas en los sistemas de gestión de contenido están al alza.
A menudo estos ataques están vinculados con las grandes filtraciones de datos en todo el mundo. El 51% de la inyección Structured Query Language (SQL) es el ataque más recurrente. El usuario descarga algún programa o aplicación directamente a su equipo, el cual lo infecta y roba información.
Los usuarios frecuentemente reciben solicitudes de actualización de datos por parte de supuestas instituciones reconocidas que en realidad son delincuentes de la red, y suelen caer en este tipo de trampas.
Las tiendas en línea fueron el blanco más frecuente de los ataques de phishing en 2020 (18,12%).
Son ataques a sitios web que provocan su colapso y tienen como objetivo inhabilitarla, impidiendo que sea accesible durante un periodo de tiempo, normalmente corto. Esto puede representar millones de pérdidas para las compañías atadas. Un ataque de este tipo genera una gran cantidad de información desde varios puntos hacia un solo destino. Una red de bots es la forma más común de realizarlo.
Contrario a la creencia de que las empresas grandes son las únicas víctimas, el panorama actual muestra una democratización del ataque: las PYMES son ahora el blanco preferido para ataques automatizados por su falta de presupuesto en defensa.
Según Gartner, el gasto mundial en seguridad y gestión de riesgos alcanzó los 215 mil millones de dólares en 2024, un aumento muy superior al 10% de 2020, impulsado por la Inteligencia Artificial generativa.
A medida que las organizaciones migran a infraestructuras de nube y adoptan la Inteligencia Artificial, los atacantes han evolucionado sus métodos. Ya no basta con proteger el perímetro; ahora es necesario entender estas tácticas críticas:
A diferencia del ransomware tradicional que solo cifra los datos para pedir un rescate, la doble extorsión añade una capa de presión devastadora: el atacante no solo bloquea el acceso, sino que exfiltra información sensible y amenaza con publicarla en la Dark Web. Esto pone a las empresas en una encrucijada legal y reputacional, ya que incluso si recuperan sus sistemas mediante respaldos, el daño por la filtración de datos de clientes o secretos industriales puede ser irreversible.
El compromiso de correos corporativos (BEC) ha alcanzado un nivel de realismo aterrador gracias a la IA. Los atacantes utilizan algoritmos para analizar el tono, estilo y vocabulario de un directivo y generar correos electrónicos perfectos que solicitan transferencias urgentes o cambios de cuentas bancarias. Más allá del texto, el uso de Deepfakes de voz en llamadas telefónicas permite a los criminales suplantar la identidad de un CEO en tiempo real, engañando incluso a los empleados más capacitados.
El phishing masivo y mal redactado ha quedado atrás. Hoy, la IA permite automatizar el Spear Phishing (ataques dirigidos) a gran escala. Los atacantes utilizan herramientas de procesamiento de lenguaje natural para rastrear redes sociales y datos públicos, creando correos hiper-personalizados que mencionan proyectos reales, colegas o eventos recientes de la víctima. Esto eleva drásticamente la tasa de éxito de los clics maliciosos, superando las barreras de los filtros de spam tradicionales.
En lugar de atacar directamente a una empresa con defensas robustas, los hackers buscan vulnerabilidades en sus proveedores de software o servicios de TI. Al comprometer una actualización de software o una herramienta de gestión utilizada por miles de organizaciones, el atacante obtiene una "llave maestra" para infiltrarse en múltiples redes simultáneamente. Casos como el de "SolarWinds" han demostrado que un solo eslabón débil en la cadena de suministro puede comprometer la seguridad global de sectores enteros.
Con la adopción masiva de nubes híbridas, las APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones) se han convertido en el nuevo objetivo favorito. Una API mal configurada o sin los protocolos de autenticación adecuados es una puerta abierta para que los atacantes extraigan datos de forma masiva sin ser detectados. La complejidad de gestionar múltiples nubes a menudo deja brechas en la configuración, permitiendo que errores humanos se conviertan en vectores de ataque críticos.
El robo de credenciales ha evolucionado hacia el secuestro de sesiones y la omisión de MFA (Autenticación de Múltiples Factores). Los atacantes utilizan técnicas de "MFA Fatigue" (bombardeo de notificaciones de aprobación) para que el usuario acepte por error, o utilizan sitios de proxy para robar "tokens de sesión" activos. Una vez que el atacante posee la identidad digital de un administrador, puede moverse lateralmente por toda la red empresarial con privilegios totales.
A pesar de la avanzada tecnología de defensa, el factor humano sigue siendo el eslabón más vulnerable. La ingeniería social interna ocurre cuando un atacante manipula a un empleado para que revele información o instale software malicioso, a menudo bajo coerción o promesas de beneficio económico. Asimismo, el riesgo del "Insider Malicioso" (un empleado o ex-empleado con acceso legítimo) representa una de las amenazas más difíciles de detectar, ya que sus acciones suelen confundirse con el tráfico normal de la red.
Para mitigar estas amenazas, la estrategia debe ser integral:
En un ataque común, el hacker solo bloquea tus archivos y pide un rescate; si tienes respaldos, el problema se resuelve. En la doble extorsión, el criminal primero roba tu información confidencial y luego la cifra. Esto significa que, aunque restaures tus sistemas, el atacante te seguirá extorsionando con la amenaza de filtrar datos de clientes, secretos industriales o información financiera en la Dark Web, lo que genera daños legales y reputacionales irreparables que un simple respaldo no puede solucionar.
La Inteligencia Artificial permite a los atacantes analizar patrones de escritura, tono y vocabulario de directivos reales para crear correos electrónicos de suplantación casi perfectos. Además, mediante el uso de Deepfakes de voz, los criminales pueden realizar llamadas telefónicas que imitan la voz de un CEO con una precisión asombrosa, solicitando transferencias de fondos urgentes o acceso a credenciales críticas. Esta combinación de realismo visual y auditivo hace que incluso los protocolos de seguridad más estrictos puedan verse comprometidos por el factor humano.
Este tipo de ataque es extremadamente peligroso porque no busca derribar tus defensas directamente, sino las de un proveedor de software o servicio en el que tu empresa ya confía. Al comprometer a un tercero (como una herramienta de gestión o una actualización de software), el atacante obtiene acceso legítimo a cientos de redes empresariales de forma simultánea. Es una táctica de "caballo de Troya" que permite a los hackers saltarse el perímetro de seguridad corporativo utilizando las credenciales y accesos que ya le habías otorgado a tu proveedor.
El robo de identidad digital va más allá de obtener una contraseña; implica secuestrar la "sesión" activa del usuario o fatigar al empleado con notificaciones de aprobación. Técnicas como el MFA Fatigue bombardean al usuario con solicitudes de acceso hasta que este acepta por error o cansancio. Una vez que el atacante posee el token de acceso, puede moverse por toda la infraestructura de la nube de la empresa como si fuera un administrador legítimo, lo que hace que la detección sea sumamente difícil para los sistemas de monitoreo tradicionales.
Las APIs son los conectores que permiten que tus aplicaciones hablen entre sí, pero si no están configuradas correctamente, actúan como puertas abiertas sin guardia. El mayor riesgo es la exposición de datos por falta de gobernanza, donde un atacante puede consultar la API y extraer miles de registros de bases de datos sin necesidad de una contraseña compleja, simplemente aprovechando una vulnerabilidad en la lógica del código. En un entorno de nube, una sola API mal protegida puede exponer toda la infraestructura de datos de la organización a la red pública en cuestión de segundos.
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