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Los cables de fibra óptica submarina transportan el 99% de todas las comunicaciones intercontinentales del mundo. Son los ductos invisibles que hacen posible el internet global. Hoy existen más de 510 sistemas activos que recorren más de 1.3 millones de kilómetros en el fondo de los océanos. Esta guía explica cómo funcionan, por qué son tan críticos y cómo están evolucionando en América Latina.
Índice
1. ¿Qué es un cable de fibra óptica submarino?
2. Cómo funciona la fibra óptica submarina: de punta a punta
3. ¿Por qué los cables submarinos son la infraestructura más crítica de internet?
4. La anatomía de un cable submarino moderno
5. Cómo se instala un cable submarino
6. La red de cables submarinos de América Latina: estado actual 2025–2026
7. ¿Por qué este nivel de inversión ahora?
8. Riesgos y resiliencia: ¿qué pasa cuando se rompe un cable submarino?
9. Evolución tecnológica: el futuro de los cables submarinos
10. ¿Cómo impacta la fibra óptica submarina en las empresas en México?
11. Conclusión
12. Preguntas frecuentes sobre fibra óptica submarina
Un cable de fibra óptica submarino es una estructura de telecomunicaciones tendida en el fondo del océano para conectar dos o más puntos de aterrizaje en distintos continentes o países. En su interior transporta filamentos de fibra óptica —cada uno con un grosor similar al de un cabello humano— que transmiten datos a través de pulsos de luz.
En zonas de aguas profundas tienen aproximadamente el diámetro de una manguera de jardín. Los cables modernos pueden transportar hasta 250 Terabits por segundo (Tbps) de tráfico — suficiente para transmitir millones de videollamadas en alta definición simultáneamente.
La fibra óptica funciona sobre el principio de reflexión interna total: los pulsos de luz que viajan dentro del filamento de vidrio se reflejan contra las paredes internas, transportando información a velocidades cercanas a la de la luz.
Cada filamento transmite datos en múltiples longitudes de onda simultáneamente mediante WDM (Wavelength Division Multiplexing), multiplicando exponencialmente la capacidad de un solo cable.
El viaje de los datos comienza y termina en las estaciones de aterrizaje (landing stations): instalaciones en tierra donde el cable submarino se conecta a la red terrestre. En México, los puntos principales están en Cancún, Mazatlán, Manzanillo y Tampico.
La señal de luz se atenúa con la distancia. Para cables de miles de kilómetros se instalan amplificadores repetidores cada 50–80 km en el fondo del mar, alimentados por corriente eléctrica que viaja a través del propio cable.
La latencia de un satélite geoestacionario es de ~600 ms. La de un cable submarino transatlántico es de 60–80 ms. Para aplicaciones financieras, sistemas de control industrial o videoconferencias, esa diferencia es crítica.
De adentro hacia afuera:
El equipo de diseño define la ruta óptima considerando topografía del fondo marino, legislación marítima y permisos de cada país cuyas aguas cruza el cable, y puntos de aterrizaje disponibles.
Los cables se fabrican en secciones en fábricas especializadas (principales en Reino Unido, Francia, Japón y Estados Unidos) y se enrollan en bobinas para su transporte.
El buque cablero avanza lentamente mientras el cable se deja caer al fondo de forma controlada. En zonas costeras, un arado submarino entierra el cable a 1–3 metros bajo el sedimento para protegerlo.
Una vez conectados los extremos a las estaciones de aterrizaje, se realizan pruebas exhaustivas de capacidad, latencia y atenuación. El proceso de certificación puede durar semanas.
Existen más de 80 cables submarinos conectados a la región, con 8 a 9 proyectos adicionales en construcción o planificación (SOCIUM, 2025).
En el segundo semestre de 2025 se invirtieron más de $1.7 mil millones USD en proyectos de fibra en América Latina (Fiber Broadband Association, 2025).
CSN-2 (Cable Submarino Norteamérica 2) — Nueva generación de cables submarinos con mayor capacidad y resiliencia para la región.

Reparar un cable puede durar semanas. El proceso implica localizar el punto de falla, movilizar un buque cablero, izar el cable, empalmar una nueva sección y volver a sumergirlo. Durante ese tiempo, el tráfico se rerouta por cables alternativos.
En 2025, aproximadamente el 35% de las rutas nuevas incorporaban tecnología SDM para mayor capacidad de fibra por cable (Business Research Insights, 2026).
Los cables de última generación como el Cable Prat (Chile) incorporan 36 pares de fibra con tecnologías que los hacen únicos en la región. Comparado con los primeros cables de los años 80 (2 pares), el salto es exponencial.
Proveedores como Ciena están desarrollando soluciones para alcanzar 1.6 Tb/s por canal, multiplicando la capacidad de sistemas existentes sin tender nuevos cables físicos.
Los cables SMART incorporan sensores de temperatura, presión y sísmica a lo largo del cable, convirtiendo la infraestructura de telecomunicaciones en una red de monitoreo científico del fondo marino.
La distancia física entre tu planta y la región de nube donde corren tus aplicaciones tiene un impacto real en la latencia de respuesta. Con nuevas regiones de AWS, Azure y Google Cloud en México, la latencia para aplicaciones locales mejora. Pero la conectividad con EE.UU., Europa o Asia sigue dependiendo de la calidad de los cables submarinos.
Para empresas con operaciones críticas, la redundancia de conectividad internacional es parte del plan de continuidad del negocio: contratar servicios con distintos proveedores que usen diferentes sistemas de cable como transporte.
Las empresas con grandes volúmenes de datos internacionales pueden acceder a capacidad en sistemas de cable mediante IRU (Indefeasible Right of Use): un derecho de uso a largo plazo sobre capacidad específica en un cable.
Los cables de fibra óptica submarinos son tan fundamentales para la economía global como las carreteras, los puertos y los aeropuertos. La expansión de infraestructura submarina en América Latina está mejorando la calidad, capacidad y redundancia de la conectividad internacional. Las empresas que entiendan y aprovechen este ecosistema tendrán ventaja competitiva sobre las que no.
En C3ntro Telecom, trabajamos con la infraestructura que conecta las operaciones de nuestros clientes al ecosistema global de telecomunicaciones: desde el acceso de última milla hasta la conectividad internacional de alta capacidad.
Es una estructura de telecomunicaciones tendida en el fondo del océano que conecta países o continentes mediante filamentos de fibra óptica. Constituye la infraestructura principal del internet global, transportando el 99% de las comunicaciones intercontinentales.
Más de 510 sistemas activos o en construcción, con más de 1,300 puntos de aterrizaje (TeleGeography, 2025). En América Latina, más de 80 cables conectados a la región (SOCIUM, 2025).
Los satélites tienen mayor latencia (600 ms en órbita geoestacionaria vs. 60–80 ms transatlántico) y menor capacidad por costo de bit. Para aplicaciones de alto volumen y baja latencia, los cables son insustituibles.
Históricamente, consorcios de operadores de telecomunicaciones. Pero desde 2024, más del 30% de los cables nuevos son encargados directamente por hiperescaladores (Google, Amazon, Meta, Microsoft).
Los más avanzados pueden transportar hasta 250 Tbps por sistema (Gold Data, 2025). Los cables SDM con 36 pares de fibra multiplican exponencialmente la capacidad disponible.
CSN-2 (Cable Submarino Norteamérica 2) es uno de los proyectos de cable submarino de nueva generación que forma parte de la expansión de infraestructura digital en América Latina.
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